miércoles, 27 de mayo de 2015

As time goes by

Sara abrió los ojos. A través de la ventana escuchó el piar de los pájaros. Se incorporó y miró el reloj de pulsera que estaba en la mesita. Eran las siete de la mañana. Había dormido en el sofá después de llorar durante varias horas. Fue a la cocina y conectó la cafetera.

Solo a ella se le ocurriría ver Casablanca –su película favorita– en una noche como aquélla, pero no era por eso por lo que había llorado. O sí. No sabía bien. La noche anterior tuvo una cita con Manuel en el restaurante Oriza (pincha en el enlace). Llevaba mucho tiempo sin verlo. Llorar le había liberado de la angustia que oprimía su corazón desde que entró en el restaurante. Nunca le perdonaría esa encerrona. Cogió un bollo de leche y el café, y volvió al sofá.




Ahora se sentía relajada. Sorbió el café y mordió el bollo. El vecino encendió la radio. Sara reconoció las primeras notas de la canción que consideraba suya, escuchada unas horas antes:

You must remember this:
A kiss is still a kiss.
A sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by…”


Apoyó la cabeza en el respaldar. Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas. ¿La letra le estaba diciendo la verdad? “Con el paso del tiempo las cosas fundamentales cobran sentido”. ¿Quería todavía a ese patán? ¿Perdía el tiempo buscando a otra persona? Solo había conocido a un camionero medio salido y a un informático multitarea. Puede ser que Manuel tuviera razón y poner el anuncio fuera una locura, aunque a ella le parecieran divertidas esas quedadas con hombres tan variopintos.


Manuel levantó la cabeza y lo primero que notó fue su mal aliento. Le dolía la cabeza. Estaba acostado boca abajo sobre su cama. Se apoyó en los antebrazos y descubrió que seguía vestido con su traje gris marengo. Recordó que, después de que Sara saliera corriendo del restaurante, dobló la nota, se la guardó en un bolsillo de la chaqueta y se fue al Groucho a beber.

No estaba arrepentido de sus palabras: tenía que hacerle ver a Sara que ese anuncio de las farolas era una estupidez y que la quería y quería una nueva oportunidad. Se levantó torpemente y se fue a la ducha. Después se hizo un café. Puso la radio y escuchó la canción de Sara:

And when two lovers woo
They still say: "I love you"
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by…”


Eso es lo que tenía que hacerle ver a Sara. A pesar del tiempo que llevaban separados y de lo distintos que eran, se querían. Anoche le bastó una mirada a sus profundos ojos marrones para darse cuenta. Ni su comportamiento autosuficiente ni su desprecio le podían engañar. ¿Cómo habría pasado ella la noche?, se preguntó. Dejó el café y la llamó al teléfono fijo.

Sara escuchó el ring y se secó las lágrimas.

Hola.
Sara, soy yo. ¿Cómo estás? —Manuel se dio cuenta de que la misma música sonaba al otro lado.
Te dije que me dejaras en paz… —dijo Sara, enfadada. Hizo ademán de colgar, pero le frenó oír la misma canción a través del teléfono.

Ambos escucharon la siguiente estrofa en silencio:

It's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die
The world will always
Welcome lovers
As time goes by…”

Sara, dame otra oportunidad.
Manuel…
Ya sé que no cumplo ninguno de tus requisitos, ya sé que hace mucho tiempo que lo dejamos, pero yo quiero estar contigo…

Sara volvía a llorar. Manuel se envalentonó:
No he querido casarme contigo porque, ¿sabes?, me considero tan poca cosa que soy incapaz de ir a tu ritmo ¡y lo mandaría todo al garete y tú no te mereces eso!… Sí que quiero tener hijos, y contigo además,… —Empezó a sudar: —¡Todos los que vengan, vale!… —Y continuó atropelladamente: — No soy muy creyente, pero sí que soy muy trabajador. Quiero hacerte feliz. Y te cuidaré y te querré, Sara. Déjame demostrártelo… ¿Sara?

Sara recuperó el habla e ironizó:
¿Qué pasa? ¿Otra vez tienes mi anuncio delante? ¡Qué bien lo pasaste anoche burlándote de mí, eh! ¿Ya no te acuerdas? Uno a uno fuiste enumerándome todos mis requisitos, ¡y cómo te reías!
Sara…
¡Basta ya! ¡Aclárate primero y luego búscame!

La canción había terminado y Sara colgó el teléfono. ¿Cuánto tiempo más debía pasar? No lo sabía, pero seguro que volverían a encontrarse.






No hay comentarios:

Publicar un comentario